¿Cómo volver a las rutinas en septiembre sin morir en el intento?

Ya ha empezado el mes y se terminaron las vacaciones escolares. Es momento de comprobar los estirones veraniegos y verlos materialmente en toda la ropa que ya nos les sirve, de hacer inventario de lo que se puede aprovechar del material escolar del año pasado, y sobre todo es tiempo de estrenar cosas nuevas. Con el nuevo curso vienen los zapatos nuevos, el chándal nuevo, la mochila nueva, y un largo etc, que les llena los ojos de brillo e ilusión y a nosotros de preocupación por tanto gasto.

Lo que no es nuevo son los horarios y la vuelta a la rutina. En muchas casas estaban ya deseando que un horario más estricto se impusiera para dar orden a tanto tiempo libre, en otras esperan a alargar todo lo que pueda la idea de “verano” y de “vacaciones”. Tanto si tu familia es de las que necesitan un orden y estructura que nos dé tranquilidad sobre todas las cosas que hay que hacer y asegurarnos de tener tiempo suficiente para todo, como si tu familia es más de aprovechar hasta el último minuto sin madrugar y sin ir con prisas de un lado para otro, seguro que estas recomendaciones os van a ayudar a hacer la transición con el comienzo del curso escolar:

  • 1. No esperes al último minuto

Lo más importante es volver a la rutina de forma progresiva. Empezar a pensar en los horarios, en las extraescolares, etc,  cuánto más te adelantes para ir viendo las horas de las actividades de este curso, la sensación de agobio será menor.

Tendrás más tiempo para preguntar, pensarlo y decidirlo más tranquilamente y eso lo hará más fácil sin duda. Ser previsores nos va a ayudar a tener mayor sensación de control y nos  dará más seguridad y sobre todo tranquilidad. Además, al ir a los sitios a preguntar y a comprar con antelación, verás que no hay tanta aglomeración, tendrás que esperar menos y probablemente te atiendan mejor.

"Con los niños y con las niñas también conviene que empiecen unos días antes a retomar el contacto con las tareas escolares".

Sin bien durante el verano han estado con actividades más lúdicas, con lecturas de placer, ahora ya pueden ir centrándose más en cálculo, en repaso de lo que han visto el curso pasado, o terminar el cuaderno de verano que compramos a final de curso y aún está a medio empezar. No es imprescindible, y retomarán el curso sin problema si no han hecho ninguna tarea, pero les costará menos porque lo van a tener un poquito más fresco. Y su disposición es mucho mejor.

  • 2. Poco a poco es más asequible

Al hacer las cosas con más tiempo, puedes hacerlo poco a poco, de esta forma no parece que sean tantas cosas. Un día para la ropa, otro para el material, otro para preguntar por las extraescolares, etc. De esta forma, parece que es menos y la sensación que nos da es más relajada y asequible.

Aunque también hay quien prefiere ponerse un día y hacerlo todo junto y terminar cuanto antes. Tanto una opción como otra son elecciones personales y pararse a pensarlo un ratito y planificarlo conscientemente ya nos va a centrar y nos predispone a aprovechar mejor el tiempo. Puedes hacer una pequeña lista, al verlo escrito te facilitará tomar mejor la decisión y valorar tus necesidades más fácilmente.

Para los peques también es mejor poco a poco y que casi no se enteren, mejor que no empiecen de golpe con ponerse 3 horas  de deberes o tareas escolares. Un ratito cada día, aumentando progresivamente.

También con los horarios de acostarse y madrugar. Empezando con tiempo, podemos ir acortando en 10 minutos cada día la hora de irse a la cama. Es una diferencia que apenas notan y al cabo de una semana hemos adelantado una hora sin apenas darnos cuenta. Igual con lo de madrugar, según se vayan acostando antes, se deberían despertar antes y podemos ir empezando a poner una hora para el desayuno, primero parecida a la hora que tenían durante el verano y vamos adelantando en 10 minutos, hasta llegar a la hora habitual del curso, o muy parecida.

Vuelta a la rutina

  • 3. No te olvides que son niños 

Debemos ser realistas y acordarnos que son niños.Es normal que no les apetezca, que remoloneen y quieran seguir jugando en vez de probarse ropa, hacer tareas o acostarse antes. Por eso es importante saber que eso es su tendencia, y  ndebemos enfadarnos por ello ni preocuparnos. No debemos obligarles sino ofrecerlo de una forma atractiva, mediante el juego, haciéndolo lo más divertido posible (por ejemplo para probar ropa, ir a las tiendas), implicándoles en las decisiones (que elijan su propio material si se puede, o algo de ropa, que decidan a qué hora prefieren hacer las cuentas, etc.) y siendo su modelo (madrugando con ellos y desayunando juntos, leyendo al mismo tiempo que ellos, organizar la ropa en el mismo rato en que ellos hacen las cuentas para después ir a jugar, etc.)

Debe ser una tendencia, pero si es una obligación y termina en peleas, lo único que hacemos es adelantarnos con el mal rollo. La empatía, ponerse en su lugar e intentar comprenderles, es importante para que salga bien.

Tiempo de juego

  • 4. Atiende tus necesidades

No descuides tus necesidades para adaptarte únicamente a las suyas. Si necesitas ir con tiempo a los sitios, planifícalo para tener ayuda y dejarlo listo con tiempo. Si necesitas dedicarle poco tiempo y terminar lo antes posible, intenta hacerlo sin ellos en medio. Si tienes que llevarlos contigo, que esperen lo menos posible si son pequeños (porque aún están aprendido y les cuesta) y prevé cómo tenerlos entretenidos para que no terminéis alterados.

Si tienes en cuenta lo que necesitas y haces el esfuerzo de cumplirlo, será más fácil que estés tranquilo y mantengas la paciencia con más facilidad.

  • 5. Sobre todo, conexión y diversión.

Que volvamos a la rutina no debe ser motivo para dejar de jugar y pasarlo bien. Los horarios deben ayudarnos a gestionar nuestro tiempo y facilitar que el día a día sea más sencillo y nos cueste menos afrontar todo lo que tenemos que hacer. El horario debe estar a nuestro servicio, y no nosotros al servicio del horario, si es demasiado rígido o no deja tiempo para lo que de verdad nos gusta, hay que revisarlo y cambiarlo.

Tiempo de juego y diversión

Es más fácil hacer un esfuerzo de unas cuentas que no nos apetecen nada si después vamos a la playa igualmente, o al revés, hacerlas después de haber jugado todo lo que necesitaba. Por eso es necesario mantener siempre el tiempo de juego en familia, de conexión y de encuentro para alimentar el cariño y afrontar las dificultades entre todos. Madrugar también puede ser una dificultad para afrontar y con un besito y nuestra música favorita de saltar y bailar va a ser más fácil.

¡Feliz septiembre y vuelta a la rutina!